
Después de toda la semana malito hoy Hugo finalmente ha vuelto al cole... pasará un día duro pero le (nos) irá muy bien para el fin de semana. Cuando Hugo o Leo pasan unos días separados, el que se queda malito, y por ende, se convierte en el rey de la casa, pasa a volverse más mimado y un poco más llorón. Pues en esas estamos. Los dos acostumbran a comer genial pero ayer Hugo la lió en la cena. No quería el pescado, sólo el petit suisse que intuía venía después. Lloró, pataleó, volvió a llorar, con el fin de conseguir el ansiado postre pero de nada le sirvió. Yo, aunque agotada tras un día intenso, me mantuve en mis trece: "o te comes el pescado o no hay petit suisse". Se fue a la cama sin casi cenar. Esta mañana devoró el desayuno, feliz y contento, aunque seguía un poco llorón... Leo lo miraba con cara de asombro cómo preguntando "a qué viene este jaleo?". Esperemos que vuelva a ser el Hugo de hace una semana cuanto antes mejor... Es de locos cuando los niños se vuelven mimados... pero todo tiene remedio y este depende exclusivamente de los papás. Hoy un viernes

bonito, con sol y buena temperatura. Me chifla el sol... no podría vivir nunca en un país nórdico y frío. Buen fin de semana.
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