El papa de las criaturas, que ayer cuidó de Hugo todo el día, me acaba de mandar una fotos que le hizo al "convaleciente" y demuestran lo "hechos polvo" que nos han dejado los "malditos" virus gastrointestinales. Suerte de "osito" que lo acompaña a todos lados cuando está así. El "osito" en cuestión tiene 4 años como él. Leo tiene otro igual al que ignora tanto como Hugo lo quiere. A veces, cuando al ir a dormir, no encontramos el "osito" de Hugo, le hemos dado el de Leo. Hugo lo coge, le toca el brazo e inmediatamente determina: no, aquest no és el meu, no el vull." La primera vez, le pregunté que cómo sabía que no era el suyo. Él me dijo: "perquè el meu té els braços més gastats i xafats de tant tocar-los... " mmmm!!!! Es SU osito, y sólo él lo conoce. Y yo que pensaba que el día que lo perdiera teníamos al otro como subsituto... Cuando por la noche lo pierde grita para que se lo busquemos... yo también dormía con una peluche rosa, que al cabo de los años terminó gris, y chafada y descosida...





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