
Quizás sea el frío que hoy de nuevo hace lo que me hace "añorar" con más intensidad las vivencias del pasado verano, el primero de Hugo y Leo. El mes de agosto se presentaba como una caja llena de incertidumbres para los papás. No sabíamos cómo se adaptarían los peques a la casita que l'avi Lluís tiene en l'Escala y que muy gentilmente nos permitió "okupar" durante gran parte del mes. Lo cierto es que pasamos unos días geniales. Lo importante para que todo funcionara: seguir la rutina en los horarios. "Levantamiento madrugador" a las 7 de la mañana... every day. Desayuno 7.30 y a la playa antes de las 9.00: los primeros en llegar. Con nuestra súper sombrilla, megatoalla familiar, carrito, cremas de protección plus, ositos para dormir, toallas para envolver a los niños... en fin: un cargamento en toda regla. Y a las 9.30 (cumpliendo con las 2 h

oras de digestión) primer chapuzón de los peques. Entrada lenta en el mar, un poco de chapoteo y uppssss.... ahogadilla con cabeza incluida de los dos. La primera vez: sorpresa y lloro. La segunda, sólo lloro... y la tercera: risas y más risas. Tras el

baño, siesta de una hora envueltos como dos rollitos de primavera en sus respectivas toallas. La gente en la playa, al verlos así, nos sonreía y preguntaba. Sobre las 11 juegos y a las 11.30 último baño y retirada para llegar a la comida de las 12. Tras ésta, una larga y placentera siesta que daba la posibilidad a los papás de comer y descansar con tranquilidad. Tarde de piscina y pase

o por el pueblo. Y así cada día, uno tras otro. Un verano genial gracias al buenhacer de los niños y también a la buena logística seguida por los papás. El verano 2009 ya veremos: otra caja de sorpresas. Una fotos para hacer el recuerdo más real. Buen Jueves.
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