martes, 3 de agosto de 2010

Hospital General de Catalunya: Gran enfado... por no llamarlo de otra manera

Ayer tuve que llevar a Lola a hacerse una analítica de sangre al Hospital General de Catalunya, a causa de la lactosa y su posible intolerancia a la misma. Teníamos hora a las 9.30 de la mañana y ella tenía que estar en ayunas 4 horas. Puntuales nos dirigimos al mostrador de la sala de espera donde la administrativa me informa de que hay un retraso de media hora como mínimo. Le digo que Lola es un bebé de dos meses y medio que lleva 4 horas en ayuno y que si podía hacernos el favor de agilizar la analítica por estas dos razones. Me dice que hay más niños esperando (todos mayores de 2-3 años) y que tiene que esperar y que como la niña no llora no parece que tenga hambre. Esperamos nuestro turno (más de 30 minutos durante los cuales Lola no dejó de llorar... quería su bibi). Finalmente nos llamaron y la enfermera me dice que no puedo entrar en el box porque éste es muy pequeño. Ok digo. Paciencia. Pasan 5 minutos, 10, 15... hasta 20 y Lola sin parar de llorar. Retuve mis ganas de entrar y ver qué era lo que causaba que estuvieran tanto rato para sacar una muestra de sangre. Sale de nuevo la enfermera con Lola en brazos y me dice que la han pinchado pero que no han podido sacarle sangre porque tiene las venas muy finas (es un bebé y TODOS los bebés tienen las venas finas) y que bajarían dos enfermeras de neonatos. Las 10.30 de la mañana y aún estábamos allí. En esos momentos mi mosqueo tocaba ya el enfado y la impaciencia sobre todo por ver a Lola llorar y por la NULA profesionalidad del personal. Pasa un cuarto de hora más y llegan las esperadas enfermeras. Cogen a Lola y me dicen que yo no puedo pasar con ella. Y yo que por aquí ya no paso: O entro con ella o ella no entra. Acceden (el box no era tan pequeño). Les digo que no tengo aprensión a las agujas y que después de pasar más de un mes en neonatos con Hugo y Leo no hay problema en ver cómo pinchan a Lola. Cogen su manita porque su bracito lo habían dejado amoratado de tantos intentos anteriores y empiezan a buscar la vena sin demasiado atino. Paciencia. Lola sigue llorando, de hambre, de dolor... Al final pueden coger una pequeña muestra. Las siguientes las cogen después de sacar la aguja de la mano y apretando para que caigan las gotas: ME CONTUVE PARA NO GRITAR, COGER A LOLA Y MARCHARME DE ALLÍ. Falta de profesionalidad, falta de interés por hacer las cosas bien, falta de cariño y falta de higiene. No sabían la cantidad de sangre que necesitaban, no tenían agujas adecuadas, ni jeringuillas de pequeño tamaño para bebés. Conclusión: impotencia, enfado, indignación y dolor por ver a Lola así... Entiendo que pinchar a un bebé no es nada fácil. Pero por eso deben hacerlo personas cualificadas y sobre todo procurar que a un bebé de dos meses no le hagan esperar más allá de la hora de visita, sobre todo si está en ayunas. Si a Hugo o a Leo los hacen esperar 30 minutos o incluso una hora en ayunas, puedo entenderlo. A ellos NO va a pasarles nada por estar en ayunas un rato más pero NO a un bebé... caguntot!!!! LA ÚLTIMA VEZ QUE VOY A ESTE HOSPITAL PARA UNA ANALÍTICA... LA ÚLTIMA. La foto de Lola mirando plácidamente no tiene nada que ver con la imagen que tengo de ella saliendo ayer del puñetero Hospital.

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