Así estamos estos días... ensayando para aprender a bajar bien las escaleras. Hugo se lo toma muy en serio. Sube al escalón, se lo piensa, se decide y allá va con todas sus ganas y con su sonrisa de punta a punta. Así una y otra vez. Leo se lo mira... y también se apunta al ensayo. Él es más atrevido, por no decir temerario, y no se lo piensa tanto. De ahí que cada dos por tres llegue del cole con alguna que otra señal. Qué le vamos hacer! Cada uno con su carácter. La verdad es que están cada día más simpáticos y también más tercos. Cada mañana el hecho de salir por la puerta de casa se convierte en una odisea. Esta mañana: Leo que quiere coger su mochila y no puede por el peso, y Hugo que en lugar de la mochila coge la bici y se planta con ella en el ascensor. Entonces, en mi intento de bajar a Hugo de la bici y dejarla en casa, va Leo entra en el ascensor y éste cierra sus puertas con el peque dentro. Leo que llora porque le da miedo, Hugo que también llora porque le he quitado la bici... y yo intentando cerrar la puerta de casa a la vez que abrir la puerta de la ascensor a la vez que coger a Hugo de la mano que quiere entrar de nuevo en casa para coger su bici y a la vez que consolar a Leo que aún llora por el susto.... en fin, 5 minutos intensos que ponen a prueba la paciencia del más santo... y si para colmo llueve a cántaros como hoy y vamos con retraso en la salida... entonces el día empieza como un donut!!!! Eso es la chispa de la vida!!!!!!!!!! el vídeo de Hugo y sus ensayos.
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