

Casi dos semanas sin actualizar el blog. La semana pasada fin de semana largo de puente que fue exprimido al máximo. El domingo llevamos a Hugo y a Leo por primera vez al Zoo. Una experiencia inolvidable para los 4. Disfrutamos muchísim
os viendo a los monos,
delfines, elefantes, girafas, leones, tigres... Hugo y Leo emocionados al ver a los animales en vivo y en directo. Los delfines les llamaron mucho la atención y no paraban de llamarlos para que se acercaran. Un día fantástico al 100 x 100. El lunes subimos al trenecito de Navidad que cada año por estas fechas se pone a disposición de los más pequeños para dar un paseo por las calles más centricas de la ciudad. Y el martes los niños se quedaron con la iaia Mercè para que Jordi y yo pudiéramos disfrutar de una calçotada en compañía de Mara, Marc, Albert y Miguel. Pasamos un muy buen rato y fue un final de fiestsa feliz. Este fin de semana ha sido diferente y muy esperado. Los niños han pasado los dos días con l'avi Lluís e Isabel. Jordi y yo de escapada rural: paseos por la montaña, buena comida, sol, descanso... no podemos pedir nada más. Hemos vuelto con las pilas recargadas. Yo con añoranza de niños... mucha mucha... y Jordi (aunque sin querer admitirlo) creo que también. En fin, una vez cada dos años... seguro que no hace daño... quizás, no, seguro, que vendría bien hacerlo un poquitín más a menudo.
os viendo a los monos,
delfines, elefantes, girafas, leones, tigres... Hugo y Leo emocionados al ver a los animales en vivo y en directo. Los delfines les llamaron mucho la atención y no paraban de llamarlos para que se acercaran. Un día fantástico al 100 x 100. El lunes subimos al trenecito de Navidad que cada año por estas fechas se pone a disposición de los más pequeños para dar un paseo por las calles más centricas de la ciudad. Y el martes los niños se quedaron con la iaia Mercè para que Jordi y yo pudiéramos disfrutar de una calçotada en compañía de Mara, Marc, Albert y Miguel. Pasamos un muy buen rato y fue un final de fiestsa feliz. Este fin de semana ha sido diferente y muy esperado. Los niños han pasado los dos días con l'avi Lluís e Isabel. Jordi y yo de escapada rural: paseos por la montaña, buena comida, sol, descanso... no podemos pedir nada más. Hemos vuelto con las pilas recargadas. Yo con añoranza de niños... mucha mucha... y Jordi (aunque sin querer admitirlo) creo que también. En fin, una vez cada dos años... seguro que no hace daño... quizás, no, seguro, que vendría bien hacerlo un poquitín más a menudo. 


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