
Volvemos al trabajo, al cole, a los horarios... en definitiva a la rutina, que después de 3 semanas de horarios un poco locos, ya se agradece. Eso no quita que hayamos pasado unas fiestas de Navidad geniales disfrutando de los dos como hacía tiempo. Hugo y Leo empezaron las clases el lunes pasado. Leo lloró como un bebé agarrado a mi cuello. Hugo, más formal y comedido, entró en clase con semblante serio y no muy convencido. No obstante, se pasó la tarde reclamando a los papás. Ayer, cambiaron los papeles. Leo contento, Hugo llorando... Hoy, los dos contentos... Aunque sacarlos de casa es un suplicio. El motivo: el dichoso tobogán que Jordi bajó el domingo para que jugaran con él. Llegamos del colegio a casa y ya están bajando por él, terminan de cenar y no quieren irse a dormir por lo mismo, se levantan y el desayuno puede esperar... Suben los escalones a velocidad del viento y bajan uno detrás del otro sin descanso. Creo que lo reservaremos para los fines de semana... por el bien de todos y para no llegar tarde a ningún sitio!
El lunes nos hicieron la eco de las 20 semanas. Lola sigue creciendo, ya pesa 315 gramos y mide 25 cm. Todo bien. Estamos contentos y agradecidos, cada vez con más ganas de verle ya su carita.. aunque aún estemos en el ecuador. Hoy una foto de ella.
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