Hugo mejorando aunque para acabar de recuperarse se ha quedado hoy también en casa dels avis. Todos hemos pasado una noche más tranquila lo que no significa que haya estado ausente de levantamientos... Pero hoy han sido menos de los acostumbrados. Ayer me quedé yo sola con los tres en casa y era la hora del baño. Mi ingenio tuvo que agudizarse para que pudiera hacerlo todo: bañar a Hugo, bañar a Leo y bañar a Lola. Pero mientras bañaba a Hugo y a Leo (normalmente los bañamos juntos) Lola no podía quedarse sola porque a esas horas de la tarde, es casi imposible dejarla sola sin que grite, llore y monte la "marimorena". La solución fue establecer nuevos turnos. Ayer Hugo solito, mientras Leo "cuidaba" de Lola y esta no lloraba. Después Leo, mientras Hugo cuidaba de Lola, pero el cuidado empezó a derivar en besos y achuchones por parte del primero a la segunda, con lo que para evitar un más que posible contagio, Lola acabó con Leo en la bañera. En cuanto la vio entrar la carita de Leo fue un poema. Alucinaba de tener a su hermanita allí con él. La cogió, la abrazó, le contaba cosas y hasta le enseñó a chapotear. Y a ella le faltó tiempo para aprender la lección. Sus ojitos brillaban de alegría y no paraba de reir y gritar manifestando así su emoción. El resultado un baño que parecía una piscina municipal a mediados de agosto y yo calada hasta los huesos, pero ellos disfrutando al máximo del momento. En medio del tinglado llegó el papá, lo que permitió inmortalizar el momento. Ahí va. Lo complicado será que quieran repetirlo de nuevo... en la bañera sólo caben dos... Tendremos que ir variando los turnos... Tres son multitud!
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