El sábado nos reunimos toda la familia para celebrar el primer cumpleaños de Lola. Hizo un tiempo estupendo. Por la mañana decidimos irnos los 5 a pasar el día en la playa. Preparamos la comida y demás bártulos y carretera hacia el mar. Hugo y Leo emocionados cantaban, bailaban y no paraban de preguntar si estaba muy lejos. A las 3 de vuelta porque a las 5 y media llegaba la familia. Lola un poco abrumada con tanta gente, además iba cansada de la jornada playera y estuvo un poco llorona. El domingo repetimos playuqui. Ayer tocó sesión de peluquería para Hugo y para Leo. Era lunes y Marius estaba cerrado así que tuvimos que probar sitio nuevo. La peluquera que los peló todo un poema: Pelo naranja y largo por un lado, rapada media cabeza, brazos enteros tatuados, piercing en el labio y en la nariz... vaya, que cuando Hugo y Leo la vieron no querían acercarse ni a tiros... pero el hábito no hace al monje. Así que los sentamos en el trono para que la chica los pelara. Hugo la miraba de reojo, primero a ella, después a su papá serio serio... se le notaba que no se fiaba ni un pelo (ayer 6 en la peluquería, iaia Mercè incluida). Tardó 20 minutos en regalarle una sonrisa a la chica y un gracias vergonzoso. Le tocaba el turno al Sr. Leo. Este no se corta un pelo al expresar sus sentimientos... "Fa por" dice... Ni caso... nada de "pors". Ahí sentado como un señorito, cabeza gacha y morrudo.... Al final también sonrió. El "pelao" rechulo. Salieron los dos contentos y nosotros más. Prueba superada.... Acabamos el día cenando un Frankfurt en el centro. Día redondo para ellos y también para nosotros. No podemos pedir más.
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