Ayer martes fue el primer día que Lola estuvo la mayor parte del día contenta en el colegio. Apenas lloró, jugó con los otros niños de su clase, recogió los juguetes, comió como una reina y durmió bastante bien. La "integración" se ha avanzado a nuestras previsiones. Jordi y yo dábamos un margen de un mes y casi se ha quedado a la mitad. Por la mañanas aún se queda llorando a moco tendido. Ya empieza con el lloriqueo cuando la metemos en la sillita del coche. Pero en cuanto ve la puerta del colegio los lloros son casi bramidos...
Hugo y Leo están contentos. Leo más que Hugo. Hugo tiene momentos en que lo sigue pasando un poco mal. A través de un juego que hemos inventado para jugar antes de ir a dormir, vamos descubriendo cómo les va a cada uno. El juego consiste en lo siguiente: Cuando acaban de cenar, lavar los dientes y hacer sus respectivos pipís, Hugo y Leo preparan cuatro vasitos con distintos juguetes en la alfombra que tienen en su habitación. Cuando todo está listo, ellos, Jordi y yo nos sentamos en círculo, manos cogidas y empezamos. Cada uno, por orden, tiene que contar a los demás en voz alta algo que haya hecho o le haya ocurrido durante el día y que los demás no sepan. El que lo cuente mejor y se alargue más gana el juguete más chulo. Leo siempre explica alguna de las suyas. El otro día le mojó la cara (escupiendo el agua que había bebido de la fuente) al pobre Álex, que parece ser es su amigo. La Hna. evidentemente lo castigó... Hugo que había perdido su pelota de fútbol y que no la encontraba pero que al final una profesora la buscó, la encontró y se la dio. Leo que había hecho el número 2 con plastelina pero como no le salía muy bien su amiga Clara lo había ayudado. Hugo que su profesora Isabel había castigado a toda la clase porque a la hora de salir al patio lo habían hecho en bloque y sin orden y que los había mandado entrar y sentarse de nuevo. Y que casi lloró, pero que se aguantó, aunque, según él, tenía muchas ganas de llorar. Y me lo creo... porque con todo el agua que sale por sus ojos las visitas al wc tendrían que estar contadas. En fin, que es un buen método, o al menos a nosotros nos funciona, para reservar unos momentos del día para explicarnos los 4 lo que hemos hecho cada uno. Sólo se escucha. No hay preguntas. No hay reprimendas. Así ellos se sienten libres de contar lo que quieren y se esfuerzan en hacerlo lo mejor posible. También les gusta escuchar lo que Jordi o yo hemos hecho en nuestros trabajos durante las horas que no nos ven. Son 10-15 minutos que justo antes de ir a dormir nos hacen estar más cerca de ellos y de su día a día.



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