Ayer fue el primer día que Lola no lloró al entrar en el colegio. Es más, cuando vio a la Hermana, se quitó ella misma el chupete y junto al osito se lo entregó. Sorprendente. No se queda con la sonrisa en la boca pero al menos ya no llora. Y durante el día está contenta, y juega con sus amigos, y come ya de todo y sólido... en fin, que se hace mayor y que definitivamente se ha integrado en su "nueva vida". Para Hugo, ayer, fue su primer día de piscina con su clase para aprender a nadar. Lo disfrutó. Se tiró al agua sin miedo, quizás hasta con demasiado ímpetu (el profesor le avisó que "poquet a poquet Hugo...). Ayer trifulca en casa porque Leo empezaba hoy y quería que fuera ayer, como su hermano. Pero hoy estaba pletórico y un tanto chinchón con Hugo... Le decía "avui jo i tu no...".
El fin de semana pasado cogimos las bicis y nos fuimos al parque a practicar. Han hecho muy buenos progresos y se les nota que les gusta. Estuvieron pedaleando durante más de una hora sin parar, de bajada pero también de subida que cuesta más. Jordi, Lola y yo mientras tanto nos tomamos nuestra cerveza, (sólo el padre y yo - ella comió) al sol mientras contemplábamos los avances de Hugo y Leo.
El sábado por la noche retomamos nuestra escueta vida social cenando en casa con Mara, Marc y Albert. Necesitamos estos momentos para no olvidarnos de que somos algo más a parte de papás.





No hay comentarios:
Publicar un comentario