miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lola no quiere ser menos



Llevamos unos días en los que Lola no quiere ser menos que sus hermanos. En nada. Tampoco pienso que quiera ser más. "Únicamente", que no es poco, pide lo mismo, especialmente en lo que a comer se refiere. Si ellos tienen pescado para cenar, ella pide pescado. Si patatas, lo mismo. Si sandwitch en el sofá (cosa no muy frecuente para ellos ya que evitamos la TV mientras comen) pues también. Y esto ocurrió la noche del lunes. Llegamos tarde, demasiado tarde, ya que tocó sesión de peluquería para todos, excepto para Jordi. Para Lola era la primera vez. Y se dejó hacer, sorprendentemente. Así que hubo cena rápida y en el sofá para los mayores y bibi para ella. Pero Lola dijo que no. Ahora lo dice con la cabeza, con las palabras y con todo lo que puede y sabe. Y una y otra vez. Hasta que se subió al sofá y se puso pedigüeña al lado de Hugo. Así se la encontró Jordi. Pedía a uno y después pedía al otro hasta que terminó con la mitad de sus sandwitches y ellos se engaron a darle más. Ayer, después de la experiencia los tres cenaron lo mismo. Los tres solos. Los tres superbien. Es un lujo cocinar y ver como disfrutan y terminan sus platos. Y no, no nos podemos quejar. También Lola empieza a ser independiente en algunas cosas aunque sea sólo por simple emulación.

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