lunes, 14 de noviembre de 2011

A menos de una semana para los 4...

6 días, menos de una semana es lo que queda para que Hugo y Leo celebren su 4º cumpleaños... Esta mañana preguntaban si 6 días eran muchos... poquitos poquitos les dije mirándolos por el retrovisor. Y ellos sonreían conscientes, cada vez más, de lo que eso significa. Fiesta con toda la familia en casa, unos pocos regalos y un superbizcocho de chocolate que elaboraremos con la ayuda de los dos el domingo por la mañana. Casi 1.500 días de vida que han pasado volando. Nacieron pequeños pequeños, pasaron más de un mes en la incubadora, suspiramos por cada gramo de peso que aumentaban y los miramos ahora y a su papá y a mí se nos cae la baba. Hace mucha gracia escuchar sus conversaciones. Ayer miraban entre los dos un catálogo de juguetes y Leo le preguntaba a Hugo que qué juguete iba a pedir a los Reyes. Hugo le señalaba una moto enorme (creo que más grande que él) y Leo le contestaba que vale, que así el pediría el coche de carreras y así después "cambiamos" eh?... Eso del "cambiamos" es su tónica del día. Lo utilizan para todo, para la ropa, para los juguetes, para las "chuches"... últimamente piden cosas  distintas y así disfrutan el doble. Es una buena táctica que espero no lleven a término en el campo de las mujeres cuando sean mayores...




El fin de semana lleno de cosas. El sábado tocaron toboganes, nubes con chocolate, encuentro fortuito con el "drac" y una tarde de compras que nos volvió locos. Por la tarde nos metimos en un centro comercial para comprar 4 cosas que necesitábamos y fue una idea muy poco brillante por parte de los papás. Ellos se activaron más de la cuenta y boicotearon conjuntamente (Lola incluída) nuestra salida comercial. La última vez. Lo escribo para recordarlo porque fue de locos. Ayer visita a Montserrat para dejar allí los 3 cirios de sus bautizos. Hemos ido varias veces pero siempre olvidábamos las velas en casa. Y por la tarde-noche vinieron a cenar a casa Mara, Marc y Albert. Hugo y Leo jugaron con ellos, comieron porquerías y se lo pasaron en grande, tanto que la idea de irse a la cama sólo fue bien recibida cuando Marc recordó el cuento que normalmente les cuenta cada vez que viene a casa. Suerte de eso.

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