
Sí señor, empiezan a pelearse esta parejas de pequeños "bandidos". Y menudo genio tienen los dos. Anoche, lo que empezó como puro entretenimiento acabó como una señora "baralla". Hace días comentábamos sobre la necesidad o no de comprar juguetes repetidos. Es decir que cada niño tuviera su propio juguete igual al de su hermano. Llegamos a la conclusión de que no sólo no era necesario sino que también podía llegar a ser perjudicial para ellos. Es bueno que se acostumbren a compartirlo todo. Así lo hacen en la guardería y así debe de ser también en casa. Por lo que las pequeñas disputas que esto puede causar, también les enseñan a aprender a respetar y a compartir a la vez. Hay un juguete para los dos por lo que uno de ellos gana y el otro pierde. En un principio, parecía que Leo era siempre el que se daba por vencido, tras lo cual acudía a papá o a mamá gimoteando para reclamar ayuda. Ayuda que no llegaba porque era necesario que se espabilara por él mismo. Pues sí, vaya si se ha espabilado. Ahora ninguno de ellos se da por vencido y por eso las disputas por conseguir lo que quieren duran un poquito más. Tirones del pijama, empujones, y chillidos de rabieta cuando uno de los dos pierde… con la consiguiente risita graciosa del que lo consigue… Eso también les va formando el carácter. Ayer ganó Leo y su risa de ganador es tremenda, total y sanamente feliz. Se pone tan contento que Hugo al final también acaba riendo con él. Hoy una de foto de Hugo de bebé con mamá… mmm!!!! Qué momentos!!! Buen martes.
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