viernes, 8 de mayo de 2009

Una autonomía que da un poco de miedo



Hugo y Leo ya caminan bastante ágiles solos (Hugo un poco mejor que Leo puesto que lleva una semana de ventaja), lo cual significa que cada día que pasa van adquiriendo más autonomía y la dependencia de los papás va disminuyendo. A menos dependencia más tranquilidad: ERROR. Esa autonomía, que por una parte está claro deben ir alcanzando, hace que, por otra, tengamos que tener los ojos y los oídos bien abiertos. Hugo, cuyo genio y carácter se van acentuando con el paso de los días, no quiere estar en el carrito de paseo durante mucho rato (no más de 15 minutos seguidos) lo cual significa que transcurrido este tiempo, o hay que dejarlo llorar o hay que sacarlo del carro, cogerlo de la mano e ir andando a su pasito. Si fuera sólo esto, todo ok. El problema viene cuando el señorito quiere subir y bajar de las aceras, subirse a las repisas de la calle de los escaparates (recordemos su afición escaladora), entonces tira y tira de mi mano para soltarse y alcanzar el ansiado objetivo… tira y tira pero nos mantenemos ahí clavados. Anteayer, escena de lloros y pataleo en medio de una de las calles más céntricas… y sólo comenzamos… lo que nos espera!!! y creo que por partida doble. Mucha paciencia pero también mucha determinación y sentido común. Hay que aprender a educar la voluntad, poc a poc. Buen fin de semana, el primero sin niños… Hugo y Leo con els avis. Papá y mamá de boda. El lunes narramos hasta que punto llegó la añoranza...

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