A Lola le compramos ayer su primera muñeca. Hugo y Leo entraron en el coche y vieron dos regalos bien envueltos. Pensaron que eran ellos los destinatarios... cómo iba a ser de otra manera!!! Cuando oyeron que eran los dos (una muñeca y un carrito de paseo) para Lola y que esta vez para ellos no había nada, la cara de Hugo se "transfiguró" y Leo rompió a llorar. Después de enumerarles algunos de los muchísimos juguetes que tenían ellos comprendieron que Lola también tenía derecho a recibir los suyos que en este caso eran exclusivos para ella, o al menos esa era nuestra intención. Sus hermanos los abrieron y le pusieron la muñeca en sus brazos. Le enseñaron cómo hay que darle el biberón y cómo hay que pasearla en el carrito. Ella atendía sus explicaciones con la boca abierta y pilló el "quid" de la cuestión al dedillo. Se hizo con el bibi y con la "nina" y manos a la obra. Biberón va biberón viene, carrito aquí carrito allá. A la que nos despistamos la muñeca ya había sido raptada. El "secuestrador", ningún otro que Leo que se chifla por estos juguetes. Cuando le fui a dar las buenas noches descubrí que la tenía escondida debajo de la almohada. No hubo manera de quitársela. Hugo, más dado a la velocidad y a los coches, se hizo con el carrito rosa. En fin que a Lola lo único que le quedó fue el biberón del nenuco que anoche se llevaba continuamente a la boca para indicarnos que quería el suyo y bien lleno. Esta mañana nada más despertar buscaba su "nina" y el bibi. Con ella en brazos ha desayunado. Hugo y Leo en estos momentos en casa de la iaia Mercè bañándose en la piscina ni se acuerdan del muñeco. Mejor así. Aquí las fotos de ambos juguetes. La muñeca es la misma. El carrito rosa rosa, sin nada más. Siempre será su primera muñeca. Creo que es algo que la mayoría de las niñas recordamos cuando llegamos a "mayores".


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