Ha sido una semana un poco demasiado intensa en muchos aspectos: trabajo, niños, casa, compromisos, médicos... Nos hemos saltado a la torera el horario al que todos estamos acostumbrados. En la oficina más trabajo de lo normal y todo para ayer. Hugo y Leo más que activados que lo habitual sin parar de un lado a otro. Se activan ellos y activan a los que tienen a su alrededor. Hugo ha tenido médico otorrino dos veces en dos semanas. Yo oftalmólogo, también dos veces en menos de 10 días. Todo ello conjugado ha hecho de esta semana unos días un tanto comprimidos. Como siempre nos falta tiempo. Dónde se pueden comprar horas o mejor dicho días enteros??? Anoche repasábamos con Jordi lo acontecido en estos cinco últimos días y concluíamos los dos en que necesitamos las vacaciones para ya. Tenemos mucha suerte, como siempre digo, de tener unos padres totalmente disponibles para cuidar de nuestros tres hijos en épocas como estas. Y con todo ello, hay momentos en que nos vemos totalmente sobrepasados. Ayer eran las 23.30 cuando apagámos luces para dormir. Minutos antes estuvimos riendo a carcajada, como hacía tiempo que no reíamos, por situaciones totalmente ridículas que Jordi me contaba. Es una muy buena terapia esto de reir juntos. Hay que hacerlo más a menudo porque mitiga preocupaciones y desestresa la intensidad. En fin que la risa relaja y mucho. Fue una risa de lo más tonta y absurda pero de aquellas que no puedes frenar. Las fotos de hoy resumen lo vivido: Lola y su muñeca, noche de fuegos artificiales desde casa de la iaia Mercè, subida a la Mola con Mara y Sandra, picnic incluido...





No hay comentarios:
Publicar un comentario