martes, 17 de enero de 2012

Puzzles





Hugo y Leo vuelven a estar totalmente "enfocados" con los puzzles. Estos días de Navidad la iaia Mercè les compró un par de ellos para que se entretuvieran los días que estuvieron con ella. Y se volvieron a "enganchar". Los Reyes de casa dels avis Josep y Roser también les trajeron algunos más. Así que el enganche se convirtió en completa adicción. Los de 25 piezas los hacen en 2 ó 3 minutos. Los de 50 tardan un poco más. Aunque terminan por completarlos de memoria. Cada uno el suyo. Juegan a competir, a ver quién termina antes. Y cuando termina el primero quiere ayudar a su hermano pero este no quiere la ayuda de nadie. El reto es individual. La única obstruyente tiene nombre de mujer: Lola. Pisa las piezas, las requisa, las esconde y corre con ellas para que no se las quite nadie. Ayer, cuando los recogí del colegio, Jordi me dijo que saldría un poco más tarde de trabajar así que pensé en llevármelos a comprar un nuevo puzzle. Encontramos un par de los Simpson de 100 piezas cada uno. Lola salió de la tienda sin nada y para sorpresa nuestra berreó. Quería algo para ella también. Nos miraba a los 3 como diciendo: "¿Pero qué os pensáis, que me vas has dejar sin nada, así sin más?". Tocó entrada en el H&M porque quería la Kitty... Encontramos un par de camisetas de verano y un cepillo para el pelo. Lo mejor de todo fue ver a Hugo y a Leo entusiasmadísimos y afanadísimos por encontrar algo de la famosa gata y enseñárselo a Lola que se lo llevaba todo. Iba cargada hasta los topes. Leo le iba mostrando. Hugo le iba diciendo que això no es toca.... cada uno a su rollo. Pagamos y salimos de allí "pies paqueosquiero" por el riesgo que suponía para el bolsillo.
Ya en el coche, y de vuelta a casa, decían "rapid mama que no ens donarà temps de fer-los". Llegamos al mismo tiempo que Jordi. Y ellos manos a la obra. No era fácil pero lo consiguieron los dos, sin ayuda y para orgullo de los papás que los mirábamos incrédulos y muy contentos por el reto conseguido. Hasta fotos quisieron hacerse para que no se olvidara el momento. Posaron sonrientes, y muy muy felices... antes de que Lola pasara por allí y dejara la hazaña en un montón de piezas nuevamente alborotadas y esparcidas por el suelo. Esta tarde cambiarán de puzzle y volverán a competir...

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