Aún sin decir nada en casa, ni hacer referencia al tema de ninguna manera, Leo sigue con la idea en su mente de llevar cresta. Sin ir más lejos, y según nos contó su profesora, ayer en el patio, ni corto ni perezoso, metió su cabeza debajo de la fuente y él solito se plantó un cresta en el pelo. Cuando la Hna. lo vio, alucinaba. Lleva el pelo largo y no había manera de que los pelos le quedaran tiesos, pero él erre que erre. Cuando Jordi y yo le preguntamos por el asunto, él sonreía con picardía. Se ríe, sin más y no dice nada. Únicamente, que quiere una cresta... y le da igual, es más, yo creo que aún le encanta, que su pelo mida más de 10 cm de largo y su cresta parezca realmente la de un "punki"... Ahora sí que nos negamos a ir al barbero a cortar pelos de niños y ponérselo más fácil!!!
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